EL RETO DE LA PARTICIPACIÓN INFANTIL
Los educadores tenemos en nuestras manos la posibilidad, y a la vez, la responsabilidad de crear las actividades y el clima adecuado en nuestros centros para promover la participación de nuestros alumnos de manera que sus opiniones, ideas, sugerencias y propuestas sean escuchadas y valoradas de igual modo que las de los adultos.
Desde luego, esto no se puede lograr con la implicación de solo un grupo de profesores, sino que se necesita un equipo directivo fuerte que impulse un proyecto de centro basado en la participación y que implique a toda la comunidad educativa. Incluso hay proyectos que van más allá del centro educativo y colaboran con el entorno que les rodea: su municipio.
Algunas de las ideas para promover la participación podrían ser:
- Los recreos o patios activos, en los que son los propios alumnos los que proponen los juegos y espacios de juegos, custodian el material, median entre conflictos, hacen de tutores de otros alumnos más pequeños...
- La gestión de huertos escolares organizando la plantación, riegos, control de plagas, recogida de cosechas...
- Programas de radio o participación en espacios de radio o televisiones locales.
- Participación del centro escolar en los Consejos Municipales de Infancia y Adolescencia en pro de la adaptación y mejora de los espacios de las propias poblaciones en función de propuestas de niños y adolescentes.
- Dinamización de tablones de sugerencias en los centros escolares.
Y un largo etcétera, son ejemplos de actividades prácticas de los centros escolares que promueven la participación infantil.
Con todo esto se pretende que la participación vivida en la infancia incida positivamente en la formación de futuros buenos ciudadanos, capaces de tomar decisiones que mejoren el mundo en el que vivimos, aunque para lograr esta meta ellos deben sentirse en el mundo actual, como ciudadanos con igual derecho que un adulto.


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